El libro lleva en hebreo el título «Proverbios de Salomón hijo de David, rey de Israel». En una primera lectura se advierte que contiene diversas colecciones de dichos atribuidas a diversos autores. Estas máximas o refranes llenos de sentido común eran denominadas «mesalina» (plural de «nasal» ). La versión griega de los LXX dispone en un orden ligeramente distinto esas colecciones de proverbios. Esta divergencia entre el texto hebreo y LXX muestra que una serie de colecciones independientes fueron unidas y organizadas de dos maneras distintas. Los proverbios son extractos de sabiduría adquirida a través de la experiencia personal y/o colectiva, que se puede contextualizar. La población para la época en que se escriben los proverbios sufre una crisis de fe, por las duras pruebas del exilio y postecilio, sumadas al influjo de la cultura griega en todos los aspectos cotidianos, incluyendo el culto a sus dioses. El pueblo de Israel estuvo marcado por la cercanía e influenc...